Groenlandia: Una saga dedicada a la peletería


 

La firma peletera Groenlandia nació hace algo más de 40 años en Pamplona y hoy se ha convertido en una de las marcas referente de la moda en piel a nivel internacional. Una de las claves de esta empresa ha sido hacer pequeñas revoluciones para innovar y dar un aire nuevo en cada momento al sector peletero. Detrás de este éxito hay una saga familiar que merece la pena descubrir.

En la actualidad, y desde 2007, es Jesús Lorenzo quien asume la dirección creativa de la firma, con el objetivo de crear diferentes propuestas que acerquen la artesanía, la moda y la alta peletería a las nuevas generaciones. No ha sido fácil llegar hasta aquí, pero no hay más que ver su trayectoria y la cantidad de reconocimientos recibidos para comprobar que han sabido hacer una buena apuesta. Nacido en Pamplona, Jesús Lorenzo es licenciado en Económicas y graduado de Diseño en Piel en Copenhage y en Peletería en Helsinki. Como explica el creador navarro, comenzó estudiando Económicas con la idea de dedicarse a la administración de la empresa, pero también quería conocer todos los detalles de su funcionamiento, y por eso decidió formarse después en Diseño y Peletería. Fue entonces cuando descubrió una vocación oculta. “Yo, hasta entonces, tenía el recuerdo de pasar horas y horas en el taller, de niño, pero siempre con esa advertencia de no tocar esto o lo otro… Sin embargo, cuando llegué a la escuela de Diseño en Copenhague lo primero que nos dijeron es que ahí teníamos todas las pieles para hacer lo que quisiéramos, para experimentar y ser creativos. Ahí me abrió un mundo”, afirma Jesús Lorenzo. “Tras los estudios vine con muchas ideas nuevas, las desarrollé aquí y pude hacer mi pequeña revolución, entre comillas, igual que la hicieron mis padres en su momento”, añade.

Así, en la actualidad combina su faceta como diseñador con la de experto en management de empresas del sector de lujo en moda de piel. Pero en esta labor no está solo, sino que forma un tandem perfecto con su madre, que sigue al pie del cañon y, como dice su hijo, “continúa siendo el motor de la empresa”.

Pilar Morales es la directora ejecutiva de Groenlandia, quien cada día va al taller y a la tienda para controlar cada detalle de la producción: “Esto es mi vida, disfruto con este trabajo. ¿Qué haría si no tuviera esto? Desde luego que no me iba a quedar quieta en casa sentada en el sofá; probablemente me iría a Ibiza a pintar, que es otra de mis pasiones”, reconoce Pilar. “Pero el entusiasmo que tengo de venir aquí cada día a trabajar también se lo debo a mi hijo, que sé que me apoya y me da una salvia fresca buenísima”, añade. “Nos complementamos muy bien, porque ella está aquí cada día y eso me permite a mí atender la otra parte de la empresa, donde están el desarrollo y la comercialización. Ahora estamos trabajando en el e-commerce, que está cogiendo mucha fuerza en el sector de la moda”, explica Jesús.

Así, madre e hijo se han convertido en un buen equipo, y aunque el peso del negocio se lo reparten entre ellos, también cuentan con un gran apoyo por parte de los otros miembros de la familia. “La familia es la mejor institución de la sociedad”, apunta Pilar, quien no quiere dejar de nombrar a su marido, José Jesús Lorenzo, con quien fundó la peletería en Pamplona hace algo más de cuarenta años. “Éramos muy jóvenes, pero teníamos mucha ilusión y veníamos muy preparados, porque mi padre también tenía una peletería en Zaragoza”, explica Pilar, quien además cuenta como anécdota que su destino estaba marcado cuando su madre, estando embarazada de ella, rompió aguas mientras estaba trabajando en la peletería. Además, los otros tres hermanos de Jesús, que han desarrollado sus carreras fuera de la empresa familiar, aportan su granito de arena, cada uno en su especialidad: abogacía, ingeniería y redes sociales.

Ahora solo queda mirar al futuro, y es cuando Jesús Lorenzo habla de sus hijos: “Es gracioso, la vida se repite y ahora soy yo quien ve a los hijos jugando en el taller. Les encanta venir, estar con la abuela y hacer pequeñas pulseras o anillos con retales y botones. Todavía son pequeños, pero apuntan maneras”, afirma orgulloso.

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