Pasión por Groenlandia en ‘Pasarela 948’


Si ‘Pasarela 948’ en lugar de ser un evento de moda fuese un cóctel, tendría, entre otros muchos ingredientes, altas dosis de ilusión, un buen proyecto y trabajo en la base, muchas gotas de glamour del bueno, todo el sabor de las experiencias inolvidables… y pasión, mucha pasión, para impulsar desde cero un proyecto de esta magnitud. Así es como lo hemos percibido durante tres días los cientos de personas que hemos tenido ocasión de disfrutar de los desfiles, talleres, backstages y momentos únicos que nos ha dejado esta gran fiesta de la moda en Navarra.

Tengo que reconocer que, desde que oí hablar de ‘Pasarela 948’, tenía curiosidad por estar dentro. Había escuchado a algunos compañeros comentar acerca de lo que iba a suponer el evento, me llegaban fotografías y momentos de la edición anterior a través de Instagram, y no dejaba de ver el cartel anunciador en las marquesinas de Pamplona.

Me apetecía vivir un evento de moda y poder contarlo, claro que sí, pero especialmente atractivo me resultaba el plantel de asistentes. Entre los días 15, 16 y 17 de febrero, por el Palacio de Congresos Auditorio de Baluarte, iban a desfilar los mejores creadores tanto locales como nacionales. Y en este aspecto, no defraudó lo más mínimo porque a lo largo de esos tres días, se vieron las colecciones de los principales diseñadores del país.

No faltó ni Juanjo Oliva, ni Lola Casademunt, ni Brea, y para poner la guinda y cerrar el evento, no faltó tampoco el bailarín Rafael Amargo, presentando en primicia su nueva colección ‘Amor Amargo’, tras su paso al mundo de la moda y recién aterrizado de Italia. Junto a los nombres de primera línea nacional, se dieron cita los más destacados del ámbito navarro como Jesús Lorenzo, José Ramón Peletero, Óptica Navarra o Creanavarra, en un compendio de creadores locales y nacionales que ofrecieron lo más granado de la moda actual.

La calidad de los desfiles estuvo fuera de toda duda, pero quizá lo más interesante para mí fue la experiencia. La posibilidad que tuve y que tuvimos muchos navarros de estar ahí observando en directo las últimas tendencias de los creadores, y sobre todo, de vivir en primera persona un evento tan atractivo, que habitualmente vemos en diferido a través de la televisión o las redes sociales pero que no alcanzamos a presenciar.

Pero, ¿qué hay detrás de todo el espectáculo, las luces, los diseños fabulosos y las celebridades que desfilaron esos tres días por Pamplona? ¿Cuál es el espíritu que da vida al evento? De entrada, un equipo de cuatro personas que integran la agencia NelsonJuan, Miguel, Maialen y Patxi, expertos en comunicación y publicidad que, en un momento dado, detectaron que había una inquietud en la ciudad que estaba pidiendo a gritos una cita de estas características. Y se pusieron en marcha, con la idea de ofrecer algo diferente con una apuesta tan singular como esta.

Las mejores cosas vienen por casualidad“, me dice Juan Lasa, alma de la agencia Nelson, cuando le pregunto por el origen del proyecto.  “Nosotros somos una agencia de publicidad y las cosas cambian para todos, por lo que en los últimos años nos hemos ido reinventando. Nos gustan los eventos y tenemos experiencia en organizarlos, porque además encaja perfectamente con nuestro trabajo al ser una magnífica herramienta de marketing. Pero hay más: hace tiempo que habíamos detectado una inquietud en personas y empresas del entorno, que nos decían que hacía falta un gran evento de este tipo en la ciudad. Y en el fondo también estaba y está el deseo de posicionar nuestra ciudad como un referente en el mundo de las tendencias y de la moda”.

A partir de ahí, se pusieron a trabajar y tuvieron la fortuna de contar con el apoyo de uno de los grandes de la moda en nuestro país: Modesto Lomba, Presidente de Asociación Creadores de Moda de España (ACME), como me explica Miguel Bravo: “En origen, quizá la idea era contar contiendas y diseñadores locales y traer a una figura relevante. Luego cambiamos el foco y decidimos aumentar la apuesta para tener a los mejores junto a los diseñadores locales. La clave fue conocer a Modesto. A partir de ahí, él nos ha ayudado y puesto en contacto con otros diseñadores y nos ha abierto muchas puertas a través de ACME. Ya estamos incluso trabajando con la próxima edición de 2019 y vamos a volver a sorprender en ‘Pasarela 948’ trayendo a primeras figuras de la moda“.

A mí me gusta escucharlos porque se nota la pasión en todo lo que dicen. Y porque hay mucha de esa pasión, de su espíritu, en este evento. Desde la profesionalidad con la que se han movido entre hilvanes, en la organización, en la comunicación y en todo el trabajo previo al evento hasta ahora. La misma pasión que se respira en este ir y venir de técnicos de sonido, personal de Baluarte que colabora en que todo salga a la perfección, modelos, personal voluntario, y todos los que han aportado su grano de arena para que cuando se encienden las luces y la moda es la protagonista absoluta, el show no defraude lo más mínimo.

Entrar en el backstage de ‘Pasarela 948’ es algo así como pasar a lacocina de un restaurante en plena tarea, cuando se están preparando los platos y deben estar listos para servirse en cuestión de minutos. Ahí no cabe la impostura ni la pose. En esa trastienda de la moda no lucen aún los brillos de la pasarela y, si lo hacen, están entremezclados con los nervios y la tensión de esos instantes antes de salir a escena.

Por eso me gusta tanto acceder a esos espacios, y compartir ascensor con los y las modelos, y observar de cerca sus rostros de concentración más tarde, mientras escuchan los últimos consejos del diseñador para que luzcan sus trabajos de una forma única que conecte directamente con el público que asiste al desfile.

O poder mezclarme con los modelos que lucirán la ropa de Rafael Amargoy verle a él en plena faena. En esta ocasión no baila, ni zapatea, pero organiza a su equipo sin que le tiemble el pulso, creando una especie de coreografía de gestos e indicaciones que le sean fieles a la hora de exhibir su colección, ‘Amor Amargo’ en la pasarela de Pamplona. Acaba de llegar en bus con toda su gente, más de medio centenar de personas, directo de Madrid tras viajar a Italia y le acompañan, además de modelos profesionales, amigos y artistas que le conocen muy bien, incluso familiares como su madre y su padre, y todos ayudan y colaboran en esos momentos previos al desfile.

 

Rafael Amargo es inspirador en sí mismo. No solo por su mirada como artista y por su creatividad, sino también por su experiencia que se nota en todo lo que hace. Lleva décadas en el mundo del espectáculo, cosechando éxitos por todo el mundo con el baile y el flamenco y acaba de ser condecorado con la Medalla de Oro del Mérito a las Bellas Artes de España. Ahora me cuenta que se siente feliz de poder dedicarse al diseño y a la moda, una inquietud que tenía latente hace tiempo y a la que por fin ha dado salida. Amargo es pura energía y no para quieto ni un momento. Y lo mismo saluda al personal, a los maquilladores y técnicos de las salas contiguas que se dirige cantando y bromeando a algunos de sus colaboradores. Se nota una gran complicidad entre todo el equipo: “A mí me gusta estar rodeado de mi gente, de grandes artistas a los que conozco hace tiempo y que sé que van a poner alma y arte a mi ropa“.

La ropa tiene su sello. Es urbana y está llena de arte, de un arte fresco y rompedor, iconoclasta y hasta provocador, pero cargado de también de reminiscencias exóticas y con ecos de otras culturas. “Mi ropa habla de mí, claro, pero está pensada para ir por la calle, para la vida, para que todos nos sintamos cómodos y libres, para que cada uno le aporte su propio espírituy se sienta bien llevándola“.

La ropa es solo una parte de la apuesta de Rafael Amargo en ‘Pasarela 948‘ porque él ha venido a impactar con su presencia, y a dejar una huella en todos y cada uno de los que tenemos la oportunidad de conocerle esta tarde y de disfrutar de este espectáculo. Es moda, pero también es puro arte. Y entre desfile y desfile, una saetera sale a la pasarela, eleva su voz rasgada y emociona al público, mientras dos bailarines llenan el espacio con una coreografía que habla de amor, de vida y de muerte, como en las mejores obras de Lorca. Y las sorpresas no cesan y menos aún cuando un joven sale a escena con un gran aro y se pone a girarlo hasta danzar en su interior dejando al público boquiabierto por unos minutos. No hay tregua con un plantel de artistas de esta talla, que sigue la estela de alguien como Rafael Amargo. Solo queda observar, vivirlo y gozarlo.

De cara a la galería, desfiles y espectáculo. Por detrás, para que la magiasea posible, un ejército de modelos, regidores, técnicos de control de sonido o de luces, personal de maquillaje y de peluquería. Fieles a los tiempos marcados por el desarrollo de una agenda trepidante, cordiales y profesionales. Todos tienen su papel y forman parte de un engranaje que podría tan solo parecer perfecto, si no fuera porque de veras lo es, a pesar de estar expuesto a la improvisación y a los cambios de última hora. Pero aún así es preciso y perfecto, como la maquinaria de un reloj suizo.  Lo noto a cada paso. Sin hacer mucho ruido yo entro, observo, paso, fotografío, pregunto y me dejo maquillar y peinar y me coloco en esas sillas reservadas para los que lucirán los diseños, sintiendo por un instante los mismos nervios y la emoción de los profesionales de la moda que desfilan por estos mismos sillones.

Sara, de Maquillaje Pamplona, me explica que estos días suponen un aprendizaje constante “porque nos permite trabajar mucho y con muchas personas muy distintas, lo que te permite aprender en todo momento“. Larissa y Anna son peluqueras, de la Academia Ramiro Mata, y trabajan a destajo, sin perder la sonrisa y con una profesionalidad impecable. “Me encantan estos días especiales -dice Larissa-. Hacer equipo con otros profesionales y poder trabajar con gente que está en la primera línea de la moda. Ojalá hubiera más oportunidades así“.

La apoteosis llega cuando se iluminan al máximo los focos, comienza a sonar la música y aparecen los modelos que por unos minutos acaparan toda la atención, como si el mundo se detuviera y ellos o ellas fueran imanes capaces de atraer a los cientos de ojos posados en su figura desde el momento en que comienzan a recorrer la pasarela. Todo un alarde de belleza, arte y creatividad. Sería tan solo eso, si no fuera porque por detrás lleva funcionando desde hace horas, días y meses este engranaje, complejo y sutil muchas veces, pero capaz de poner en marcha una  experiencia única y fascinante, a base de trabajo, talento y pasión.

 

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